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lunes, 13 de julio de 2015

"Recortes de mi vida": Greatest Hits

Todo "Recortes de mi vida" es muy gif-eable pero copiar todo el libro supondría la violación de alguna que otra ley y la perpetración de al menos un delito y, llamadme rara, pero como valoro muchísimo el no tener antecedentes penales, me he limitado para hacer una recopilación de algunos de los mejores pasajes para que conozcáis mejor a los Finch, de quienes me declaro muy fan desde ya mismo.  


"-Es una neurótica obsesiva compulsiva - afirmó Hope
(...)
Aquello sonaba a algo increíblemente exótico e inmediatamente decidí que yo también quería ser neurótico, fuera lo que fuese"  



"- Puede ser. Los hombres son todos unos hijos de puta. Eso te convierte a ti (...) en una puta - le dijo [Finch] a mi madre.
- Yo soy la más puta de todas - respondió mi madre
- Eso es muy saludable - dijo Finch - Te sienta bien ser puta.
- Entonces yo soy la mujer más saludable de la faz de la tierra."

Pues la típica conversación médico-paciente. Claro.


"Cuando el coche estaba lleno, me estrujaba como podía en el asiento delantero, entre mi padre y la basura. El olor acre de los cartones de leche, las cáscaras de huevo y las colillas me llenaban de placer. A mi padre también le agradaba aquel aroma.
 - Me gusta este olor - comentaba (...) - No me importaría en absoluto vivir junto a un vertedero."

No comments.


"Aparte de utilizar los insultos comunes, como cabrona y puta, los Finch incorporaban a su arsenal de improperios las diferentes etapas freudianas de la evolución psicosexual.
 - Eres típica de la etapa oral. ¡Nunca llegarás a la genital! Con suerte, a la única que podrás aspirar es a la anal. Eres una inmadura, una solterona frígida - le gritó Natalie a Hope"




"- Éramos jóvenes. Estábamos aburridos. Y la vieja máquina de electroshock estaba justo debajo de la escalera en una caja al lado de la aspiradora.
 - Vamos, chicos. Puede ser divertido - dijo Vickie."

¿Hola?


"Una vez, en la consulta del doctor, [Natalie y Vickie] abrieron la ventana y empezaron a tirar sardinas a la gente que pasaba por la calle. Hubieran acabado tirando hasta la cafetera sino llega Hope a tiempo para detenerlas."

Sexo, sardinas y rock 'n' roll.


"La miro y me pone los pelos de punta. Tiene pinta de que se comería un bebé. No porque esté gorda. Parece hambrienta de algún modo peligroso que no soy capaz de explicar. Es siempre muy simpática y amable. Exactamente el temperamento de cualquier asesino de bebés."

Ejemplar típico de devora-bebés. Warning, warning: Tiene hambre.

¿Qué? ¿Son raros o no los Finch?

lunes, 6 de julio de 2015

"Recortes de mi vida" de Augusten Burroughs y la revelación de que venía usando la palabrar "raro" con demasiada ligereza.

"Todos en casa de los Finch estaban un poco locos. Siempre había alguien levantado a las horas más verosímiles y les daba igual si usabas o no posavasos en la mesa." 
Cuando no llevaba más de un par de páginas de "Recortes de mi vida", me di cuenta de que hasta ese momento había estado usando la palabra "raro" con una intolerable ligereza. Junto al término en la RAE, debería encontrarse el título del libro, porque Recortes de mi vida es raro. Todo lo demás en comparación es asquerosamente normal, ordinario y convencional. Incluso Björk. En serio. Creedme.


Muy normal no puede ser un libro donde dos de los protagonistas, unos críos adolescentes, a primera hora de la mañana deciden destrozar el techo de la cocina porque les deprime. Sí. El techo les deprime. Quieren una claraboya. Una claraboya para que entre luz. ¿Y qué hacen? Pues se ponen manos a la obra lanzando no recuerdo el qué.


Huelga decir que el resultado no fue del todo satisfactorio, terminó entrarndo más luz... y también más agua. Y esto es sólo un ejemplo aislado. Creo que por mucho que lo intente nunca podré hacer justicia al nivel de excentricidad de la historia o de los personajes.
"La línea entre lo normal y la locura parecía imposiblemente delgada. Una persona tendría que ser un experto equilibrista para no caerse."
"Recortes de mi vida" es un collage de las vivencias de Augusten, un chiquillo con una madre que está como una regadera y que es acogido por su psicoanalista, el doctor Finch, en su humilde morada junto a su esposa e hijas, no mucho más cuerdos que su progenitora.
Y mi madre empezó a volverse loca. No loca al estilo de ¡Voy a pintar la cocina de rojo! Sino: Voy a meter la cabeza en el horno de gas, voy a hacer unos sándwiches con pasta de dientes, además de creerse Dios.
Cada capítulo es una pequeña historia que conforma otra más grande, su vida. Es una memoria donde todo es tremendamente random, desde la escritura hasta los acontecimientos. Como tal, le falta ese punto de suspense o el básico principio-nudo-desenlace de toda historia de ficción, pero sigues y sigues leyendo página tras página movido por la fascinación que produce la excéntrica familia Finch (palabra que también había estado usando muy a la ligera) y porque crees que las cosas no pueden ponerse más bizarras, pero oh, sí... Sí, pueden.


 Y lo hacen. Oh, vaya, si lo hacen... 


Palabrita del niño Jesús.


Y es que si tienes una vida como la de Augusten Burroughs, es casi una obligación bien hacer un libro, bien una película o que te den tu propio reality en la MTV. Augusten optó por lo primero, luego le llegó lo segundo. De lo tercero no tengo noticias. Os mantendré informados.
"Es una maravilla que esté siquiera vivo. A veces lo pienso. Pienso que no puedo creer que no me haya suicidado. Pero hay algo en mí que hace que siga adelante. Creo que tiene algo que ver con el mañana, con que siempre habrá uno, y que todo puede cambiar cuando llegue."

¿No queréis conocer vosotros también a los Finch y a Agusten?

lunes, 22 de junio de 2015

Kerouac, las bebidas espirituosas & me

Uno relee los libros que le gustan. ¿Sí? ¿No? ¿Puede? ¿Quizás? Sí. Claro. Obvio. Es algo perfectamente ordinario y normal. Pues bien, la cosa es que yo también releo los que no me gustan. ¿Que por qué?


Pues ni pajolera idea de cómo se interconecta mi cerebro para decir: "Este libro me pareció infumable y hubiese preferido unas vacaciones en una cámara de tortura china. ¡Lo leeré de nuevo! ¡It sounds fun!"


Pues bien, resulta que... - Un momento, voy a ponerme un yelmo que tengo justo por aquí tirado de la justa en la que participé el otro día para protegerme de los tomates que algunos me lanzarán por decir lo que voy a decir - ... uno de esos libros fue "En el camino" de Kerouac.


Sip. De verdad. No me gustó nadita. Yo lo intenté, pero no hubo manera.

Mi interés por el susodicho Jack comenzó un jueves noche cuando todavía era una pipiola universitaria, es decir, cuando los dinosarios todavían poblaban la faz de la Tierra. Una chica de cuyo nombre no soy capaz de acordarme y a efectos de esta narración la llamaré Ángela, porque tenía cara de Ángela,  dijo que lo único que quería era un vaso de whiskey y hablar hasta que amaneciera de "En el camino", de Kerouac y de lo mucho que aquel libro había significado para ella. Y yo, que de aquella todavía no estaba versada en literatura contemporánea, me quedé en plan "Buah. Ese tal Keroac debe de ser la ostia... Igual eso es todo lo que yo quiero en esta vida y yo aquí con estos pelos. He de investigar al respecto".


Y así fue como al día siguiente, sin resaca y fresca como una lechuga (ventajas de tener veinte), me levanté resuelta a poner un poco de Kerouac en mi vida y en dos minutos me planté en la librería. Fuera exageraciones. Vivía a dos minutos de la librería. Eso y que tuviera calefacción para no convertirme en Elsa de Arendelle en invierno eran requisitos imprescindibles para firmar el contrato de alquiler, pero eso no viene al caso. Prosigamos que me voy por las ramas y querréis llegar a cenar a casa... Pues bien, llegué a la librería y entre el dilema de leerlo en español o en inglés, primó la portada más bonita de los dos y el del idioma de Shakespeare se vino with me.

Ya en casa, me tiré en el sofá y me puse a leer como si me fuera la vida en ello sintiendo que lo de la noche pasada había sido una epifanía en toda regla y que estaba a punto de vivir una experiencia religiosa junto a Jack Kerouac y a Dean Moriarty en su viaje por los USA. Let's get this party started.


Y la vida se me fue... pero en llegar al final del libro. Jesusitodemivida. Qué tedio. ¿Eso era todo? ¿En serio? Muy poca chicha había allí. Que si bajaban, que si subían, que si iban para un lado de los Estados Unidos, que si llegaban a San Francisco... Apuf.


Entre medias, también hay que mencionar, que había probado por primera vez el whiskey, y el resultado no fue muy satisfactorio, que digamos. Seguía siendo una chica Beefeater y de la ecuación, por tanto, habría que eliminar la mencionada bebida espirituosa. Visto lo visto, todo apuntaba a que a Jack también. Aunque yo me negaba a admitir tal cosa. No. Jamás. Que no me gustase un libro tan mundialmente adorado no puede ser culpa de Keroac. Esto es cosa mía. Lo habré leído mal. Fijo, fijo.


O bien 1. No era el momento apropiado para leerlo o 2. Justo antes de leerlo me olvidé de todo el inglés que puebla mi cerebro y no entendí ni papa del libro. Marco la casilla de la opción 2. Resuelvo leerlo en español. Es un idioma que controlo de una forma más o menos aceptable y suficiente, y con el que puedo defenderme mínimamente bien. Esta vez me gustará. Lo sé. Lo presiento. I feel it in my fingers, I feel it in my toes... You go, girl! Allá vamos. ¡Ataca!


Un mes después le volví a hincar el diente. Esta vez en el idioma de Miguelito de Cervantes, y proferí un indiferente "ajá" al llegar al final. Ya no podía ser problema de que no lo hubiese entendido bien. Algo fallaba. Se suponía que tenía que darme unas ganas locas de coger una mochila, hacer autoestop y recorrerme el país a ritmo de jazz (aunque quizás para recorrerme España adelante, Camela sería un poco más apropiado) y bajar las ventanillas a toda velocidad y dejar volar mi melena al viento. Pero nada. Yo seguía muy cómoda en el sofá sin intención de moverme hasta que tuviese un hambre voraz y no me quedara otra.

Ya sólo quedaba una posible explicación. ¿Qué no me gustase? Naaaaah. Eso estaba totalmente descartado. No lo había leído en el momento adecuado. ESO ERA. Por eso no me había gustado. Claaaaaaaaro. Y todo cobró sentido en ese momento.


Ya sólo quedaba esperar a que ese momento apareciera. Será entonces cuando disfrutaré como se merece. SÍ, SEÑOR.

Y el momento llegó. El momento en el que necesitaba darle un poco de emoción a mi existencia, aunque fuera meramente literaria, y encontrar un poco de perspectiva donde fuera. Era la hora de la verdad. Bien, Jack. Tú y yo. Fuera. Ahora. Round 3. Esta vez nos vamos a gustar sí o sí.


Pues resulta que no. ¿Quién lo iba a decir? Seguía sin sentir eso que tenía que hacerme sentir. Estaré muerta por dentro, oye.


Aunque, a día de hoy, me complace anunciaros que Jack y yo hemos limado nuestras asperezas gracias a "And the hippos were boiled in their tanks" y si nos vemos por la calle nos saludamos cordialmente. Sin más. Como meros conocidos.

Holi, Jack. Mi amor por ti es tan falso como mi sonrisa.
Y entre una cosa y otra, puedo afirmar que, con la tontería, me he leído "En el camino" tres veces. ¡Tres! Más de lo que puedo decir que me leí algunos de mis libros favoritos. Superado sólo por "Romeo y Julieta" y empatado con "El guardián entre el centeno".

lunes, 8 de junio de 2015

Improperios shakespearianos para el día a día.

¿Cansados de escuchar los mismos insultos día tras día? ¿Queréis blasfemar de forma original pero no sabéis cómo? He aquí la solución: Improperios shakespearianos para el día a día.

Terminaréis el post con la boca lista para ser lavada con jabón por vuestras madres, abuelas y tías. Garantizado. Muy prácticos para cuando se conduce, se está viendo un partido, se piensa en George R.R. Martin, una diabólica ancianita se te cuela en el súper... y mil y una situaciones cotidianas que ahora mismito no se me ocurren.

Advertencia: Gravemente ofensivos. Vea las instrucciones de uso de estos improperios y si tiene duda, consulta el diccionario.

Helos aquí.

"Seguir manteniendo una conversación contigo infectaría mi cerebro." - Coriolano



"No mereces ni una palabra más, ¡o te llamaré truhán!" - Todo está bien si termina bien


                                                 
"Ramera encubierta, estáis muy equivocada." - La comedia de los errores



"Tus habilidades son demasiado pueriles como para conseguir algo" - Coriolano



"¡Oh, villano!" - Cimbelino



"Vieja bruja a pesar de todo." - Enrique VI



"Llevaosla, ha vivido demasiado y llenado el mundo con sus mezquinas cualidades" - Enrique VI



"Eres insólitamente fastidioso" - Enrique VIII



"Fuera, escoria" - Rey Juan



"Eres tediosamente estúpido" - Medida por medida



"¡Usted, pretendiente de un campesino!" - La fierecilla domada



"Sois como el orinal de un rey castellano." - Las alegres comadres de Windsor



Bien, mis pequeños padawans, ahora ya estáis listo para enfrentaros al mundo real. Nadie osará faltaros al respeto ahora.

lunes, 1 de junio de 2015

¿Qué leerían en Litchfield?

¡POR FIN! YA QUEDAN MENOS DE DOS SEMANAS. Apuntadlo en vuestros calendarios: El 12 de junio, el drama de Alex y Piper las chicas de Litchfield estarán de vuelta con 13 horas más de Orange is the New Black. Voy a pellizcarme no vaya a ser que esté dormida, porque todavía no me creo que esté tan cerca.


Ha pasado un año desde la última vez que vimos a estas mozas (¡Un año! Parecieron eones...) y, seguro que entre otras cosas, habrán tenido tiempo para coger al menos un libro, aunque sólo fuera por aburrimiento.

Esto es lo que les recomendaría a algunas de ellas.

 
Alex Vause es una chica que lee mucho y bien, ergo está buena. Sus referencias literarias la delatan. Y por eso no creo que un clásico como Crimen y castigo vaya a intimidar lo más mínimo a alguien acostumbrado a tratar con gente chunga chunga. Raskolnikov y sus tribulaciones, muy acordes con su situación carcelaria, será un digno compañeros de celda que sabrá estar a la altura (y es mucha).


Otra chica con un gusto literario nada despreciable, quizás un poco más relajado pero que cuenta con mi aprobación, es Piper Chapman. Tiene aire de niña bien y remilgada que no hay quien le quite ni después de haber estado un tiempo en el trullo, y pinta de escoger libro basándose en las listas de best-sellers del New York Times para poder conversar sobre ellos con el resto de sus amigos pijos que también eligen lectura por el mismo método, Dios no quiera tengan personalidad propia. Como aún le quedan unos cuantos meses a la sombra, El jilguero de Donna Tartt llenará varias de sus semanas. Número 5 de la lista de best-sellers del NY Times de 2013.


Lorna Morello viviría si pudiera en una empalagosa y edulcorada comedia romántica. Pobre. Dicen que no hay cura para esa patología. ¿Y qué mejor para esta muchachita que una de las historias de amor más pastelosa, vomitiva y que deja a cualquiera en pleno coma por sobredosis de azúcar y con la que mueren varios gatitos cada vez que alguien la lee? Podría haber sido cualquier libro de Nicholas Sparks, pero me quedo con Querido John. Puaj. Aviso: Abstenerse diabéticos.


Nicky Nichols. Ex-adicta. Un poco insolente. Fantástico sentido del humor. Simpática. Un Irvine Welsh para ella. Trainspotting, que narra las cómicas (y no tan cómicas) anécdotas de una variopinta pandilla de yonkis por los barrios más bajos de Edimburgo. 


Si Vito Corleone fuera ruso, estuviera en la trena, se tiñese el pelo de rojo y fuera mujer, sería Galina Reznikov. Red, para los amigos, enemigos y cualquiera que no maneje con fluidez la onomástica rusa. Su familia es sagrada, tanto con la que tiene vínculos de sangre como con la que comparte horas a la sombra, y, si alguien maneja el cotarro en Litchfield, es ella. Si alguien comete la insensatez de contrariarla, que se atenga a las consecuencias. No se encontrará cabezas de caballo en su cama, pero hay cosas peores con las que se pueden rellenar las hamburguesas. Preguntadle a Piper.


Si tras este vídeo tenéis alguna duda de que Suzanne leería a Will, es que sois unos embusteros y no habéis pinchado en el enlace, pillines. Como la bibliografía de Will es extensa, elijo al príncipe de Dinamarca. Porque sí y porque es mi favorito. #MyBlogMyRules


¿Cómo olvidarme de Pennsatucky? Como se la veía sufriendo, verde de envidia y con los dientes largos viendo a Alex y Piper en pleno bailecito, con este libro podrá aliviar su desazón y hacerles la competencia marcándose unos pasos con el carpintero más célebre de la Tierra. Amén.


¿Qué le recomendaríais a estas y a las demás reclusas? 

lunes, 25 de mayo de 2015

"El pentateuco de Isaac" de Angel Wagenstein. Dos guerras, tres campos de concentración, cinco patrias y... risas. Sí, sí. Risas.


Un libro que se sale del molde habitual del dramatismo y del acabemos-con-toda-la-provisión-de-pañuelos típico de las historias sobre la IIGM, es  "El pentateuco de Isaac"
"No sé porqué la gente es tan tímida para expresar abiertamente delante de todo el mundo su ansía por la otra persona, la más poderosa y tierna atracción natural, en cambio fingen ser orgullosos e indiferentes y no consideran, especialmente si son jóvenes, que las arenas de nuestra vida han sido medidas por Dios hasta el último grano y, que cada cuidadosamente gastado segundo de amor, se vuelve irreversible en la eternidad."
Si alguien me hubiera dicho que me iba a reír a carcajadas con un libro sobre esta cruenta y oscura época de la historia, me hubiera reído, sí, pero en la cara de mi interlocutor. Pero resultó ser cierto y, además, muy ameno y fluido. Y no, no me he fumado nada. Lo juro por Snoopy. De verdad de la buena. ¿Un libro de la IIGM y entretenido? Parecen antónimos, y así es por regla general, pero esta es la excepción que confirma la regla. Wagenstein consigue lo imposible y equilibra ambos elementos como si de toda la vida hubieran ido uno de la mano y partirse el culo con historias sobre la IIGM fuera lo habitual.

Su tono cómico es lo primero que todo el mundo resalta del libro, pero aún así, a mí me cogió por sorpresa. Una que es desconfiada, qué le vamos a hacer. Lo segundo, es que va sobre "la vida de Isaac Jacob Blumenfeld durante dos guerras, en tres campos de concentración y en cinco patrias" Toma ya. Ahí es nada.

También me dice la contraportada del libro que os diga que "esta novela relata el periplo de un sastre judío de Galitzia (antiguo territorio del Imperio Austrohúngaro, actualmente dividido entre Polonia y Ucrania) durante la primera mitad del siglo XX. Debido a los avatares políticos acaecidos en la Europa de la época, Blumenfeld, que nace siendo súbdito del Imperio Austrohúngaro, termina siendo austriaco no sin antes haber sido ciudadano de Polonia, la URSS y el Tercer Reich." Pues no, esta vez no me apetecía hacer un resumen. Vaya por Dios.

Vamos, que todo es así como una dramedy, como dirían los americanos, muy dados a fusionar palabras desde que el mítico Brangelina entró en nuestras vidas. Y es que Wagenstein mezcla comedia y drama con una facilidad apabullante. En medio de un pasaje que en manos de cualquier otro resultaría lacrimógeno nivel Jack-en-Titanic-hundiéndose-a-cámara-lenta-en-medio-del-Atlántico, mezcla el horror y la desesperación de la época con chistes o anécdotas, tremendamente agudas e inteligentes, para desorinarse sobre sus vivencias, cultura y religión judía. Es como si no se tomase la vida más en serio de lo que nadie debería. Y todo so viniendo de un judío en pleno nazismo...
"La fruta de las esperanzas vacías es más amarga que la de la más triste de la verdad"
Un grato descubrimiento. Cambio y corto.


¿Quién lo ha leído? Que levante la mano.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Discos de esos los que no cantan para leer

El otro día hablaba de los discos de esos en los que cantan para leer, pues hoy tocan esos en los que todo es instrumental. Lo séeee... Buuuh, que rollo... Yo también era de esas antes, pero me hago viejuna y es normal, que junto con la música revienta-tímpanos-maternos que tanto adoro, empiece a escuchar otas cosas. Por ahora mis conocimientos se limitan a bandas sonoras pero ¿quién sabe? Quizás algún día mis camisetas de Bowie y los Ramones se vean sustituidas por unas de Mozart y Beethoven...

Allonz-y!


Doctor Who Temp. 5 - Murray Gold & BBC National Orchestra of Wales

Con Murray Gold me vengo arriba, pero con este disco en concreto me vengo MUY ARRIBA. Da igual donde me encuentre. Empiezo a tamborilear con las manos, luego a mover los pies y termino creyéndome directora de orquestra, batuta en mano. Y, aún así, consigo avanzar un huevo con la lectura. #MisteriosDeLaVida



Las Horas - Philip Glass

Ay... Si tuviera que casarme con una banda sonora sería con esta. SU-BLI-ME. Philip Glass es de los pocos tíos a los que podría estar escuchando 24 horas al día y 7 días a la semana. Nunca estorba, nunca falla. Philip, te loveo un rato bien largo.






LOTR: La comunidad del anillo - Howard Shore

Este disco es como mi hermana, por mucho que quiera no puedo ignorarla porque sabe hacerse notar. Pues Howard Shore lo mismo. En momentos de dispersión máxima cuando ando pensando en las musarañas, sabe como concentrar toda mi atención, primero en la música y después en el papel.




Kill Bill Vol. 1

Lo de este disco es de lo más raruno. Es raruna la mezcla, son rarunas las canciones y es raruno que un disco donde hay una versión de 10 minutos y medio aflamencada de Don't let me be misunderstood de The Animals consiga que me concentre. Lo que yo decía, muy raruno todo.


Pride and Prejudice - Dario Marianelli

Cuando necesito algo que esté ahí, de fondo, pero de lo que no sea muy consciente, opto por Dario Marianelli. Os reto a no enamoraros de You're hands are cold... O de todo el disco, para el caso. Misión: Imposible.





¿Qué discos de esos en los que no cantan os amenizan vuestras horas lectoras?