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lunes, 16 de febrero de 2015

¿Te has olvidado el libro en casa? Tatúatelo.

Alicia en el país de las maravillas + tatuajes = Dadme un momento para recuperarme porque estoy muriendo de amor.


Esa mezcla es la que hizo hace algunos meses Litograph. Por Tutatis, si no habéis entrado en su web estáis tardando. Para celebrar que lanzaban una línea de tatuajes literarios, crearon una de esas campañas de crowdfunding que tan a la orden el día están para crear la cadena de tatuajes más larga del mundo. Sobre. Alicia. ALICIA. Todo el libro de Alicia tatuado. Fantabuloso.


                      


Aún estáis a tiempo a uniros a la cadena...



Y por si no sois muy fans de Alicia (si no lo sois prefiero no saberlo), aquí hay la tira de tatuajes fantabulosos para dejar boquiabiertos a los cuatro gatos con los que os crucéis y que sepan de qué van. 



lunes, 9 de febrero de 2015

"Cometas en el cielo" de Khaled Hosseini. Tengo 99 problemas, pero que el prota sea insufrible no es uno de ellos.

(Por si a alguien se le ha escapado la referencia a Jay-Z)

Veamos... Desde hace un año, día arriba, día abajo, intento con todas mis fuerzas dejar mi snobismo a un lado pero me topo con un libro como este y, claro, recaigo. Y con fuerza. Y todos mis prejuicios sobre los best-sellers vuelven. Y yo no quiero... DE verdad de la buena, pero es que no puedo evitarlo. 


"Cometas en el cielo" cuenta la historia de Amir, quien vive su infancia en el Afganistán de antes de la guerra. Proviene de una familia acomodada y respetada, y habiendo perdido a su madre, vive con su padre, con su criado y con el hijo de éste, Hassan. Los dos son super mejores amigos un poco cuando a Amir le conviene y no hay nadie alrededor que lo juzgue por estar con alguien de inferior clase social. Un trágico suceso pone su amistad a prueba y, junto con un cúmulo de sucesos, eventos y acontecimientos que no pueden evitar, sus vidas cambian para siempre.

Que el prota sea egoísta, un cobardica e insufrible, pues más bien, como que me da igual. Puede gustarme la gente insufrible (Hola, Holden Caufield), pero sí que los tengo, y muchos, cuando el libro está mal escrito y, si aún por encima, la gente lo pone por las nubes, ya ni te cuento. Me enajeno.

"Cometas en el cielo" se publicó CASUALMENTE poco después de los atentados del 11 de septiembre y está pensado para que los americanos se sientan bien consigo mismos. Está repleto de condescendencia, los talibanes son villanos casi caricaturescos, los datos sobre Afganistán son de nivel Wikipedia y desprende un tufillo a manuscrito reescrito por editor que sabe dónde meter y quitar palabras para vender libros por doquier.


El primer tercio del libro es chachipiruli. Tiene un montonazo de potencial. Trata temas como la religión, las diferencias entra clases sociales y etnias y las relaciones de amistad entre ellas. Potencial del bueno. Estaba on fire con él cuando lo empecé. Creí incluso que estaba un paso más cerca de superar mi esnobismo... Ay, ingenua de mí... Las preguntas que se plantean resultan interesantes, pero luego, medio se olvida de ellas y todo es meh, después se vuelve un poco más meh con unos giros de guión propios de una serie americana con demasiadas temporadas y guionistas faltos de ideas, luego sigue decayendo la cosa y cuando crees que ya no puede ir a peor... el final... EL FINAL. Es en plan chao, pescao. Acepto una coincidencia para hacer que la trama avance, pero dos, tres, cuatro no. Y menos una detrás de otra justo durante el desenlace. Hasta aquí llegamos.


Los personajes... ¿Qué decir de ellos? Pues que son más acartonados que una caja de cereales. O mu' buenos o mu' malos. Sabemos un par de cosas de ellos y con eso tenemos que tirar pa' lante.
La escritura en sí tampoco es para tirar cohetes y peca de pretenciosa. Quiere ser más que lo que és. Quiere pero no puede. Hosseini intenta que su prosa sea rica, tanto en lenguaje como en imágenes, pero sus recursos son probres y los clichés resultan abundantes.
Hosseini optó por la primera persona para narrarlo. Para hacerlo más personal y esas cosas, pero ¿es que acaso no se enteró de lo complicado que es dominarla y que la historia resulte creíble para el lector? Por no mencionar esas palabras que mete en farsi por puro vicio y para lucirse. El protagonista y narrador se supone que habla en farsi, pero nos cuenta la historia traducida al inglés o español o el idioma en el que decidáis leer el libro, peeeero deja algunas palabras en farsi porque queda muy bonitiño aunque nosotros no tengamos ni idea de lo que significan. En ocasiones incluso nos explica el significado... ¿Ein? ¿Hola? ¿Cuando alguien traduce algo y deja parte en el idioma original yyyyy además explica qué significa?

Bueno, y casi mejor que paro aquí, no vaya a ser que me gane enemigos. Cómo véis, me gustó mucho. Mucho mucho.



¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?

lunes, 2 de febrero de 2015

Cuando veo a alguien con un libro...

1. Cuando mi sentido arácnido nota la presencia de un libro


2. Gotcha!

3. Me acerco a mi indefensa víctima...



4. La stalkeo un rato. Primero con disimulo a ver si consigo averiguar qué lee.



No siempre es fácil averiguar de qué libro se trata, por no mencionar de la difícil tarea que se nos presenta si el susodicho en cuestión opta por leer en formato electrónico. Pero no desesperemos aún. 


Tiempos desesperados, requieren medidas desesperadas. TENGO QUE INTERACTUAR SOCIALMENTE. Lo sé. Será duro, pero lo conseguiré. ¡Jelou!



Y consigo que levante la cabeza del libro. Sí, sí. Te hablamos a tí. ¿Qué lees?


¡Tengo el título! Misión cumplida.



Dos opciones se abren ante mí:

  • Opción 1: ¿Me estás tomando el pelo?¿Estás leyendo... eso?


  • Opción 2: OHMYGODOHMYGODOHMYGODOHMYGOD. Esto ha sido un once in a lifetime. ¿Quieres desposarte conmigo?



Y vosotros, ¿qué hacéis cuando véis a alguien con un libro?

lunes, 1 de diciembre de 2014

"Carmilla", de chicas del s. XVIII a youtubers que twitean

Chicos, hoy la cosa va de webseries. Concretamente de "Carmilla".

¿Webseries? ¿Pero no he entrado en un blog de libros? ¿Estoy en el sitio correcto? Quizás me haya equivocado de salida. Os preguntaréis.




No, no. Estáis donde tenéis que estar.



Que webseries, ni que narices. Quiero libros. Diréis.



A ver, no os impacientéis. "Carmilla" está basada en "Carmilla".


"Carmilla", la webseries, está basada en "Carmilla", libro del siglo equis uve palito palito palito de Sheridan LeFanu donde aparece por primerísima vez el personaje de un vampiro en la literatura. Sin Carmilla no habría habido Drácula, ni Lestat, ni Spike, ni otros vampirecillos de poca monta que voy a abstenerme de nombrar pero que todos sabéis quienes son *guiñoguiño codazocodazo*.

La "Carmilla" del siglo XVIII es una historia de terror gótico. Todo comienza con el accidente de un carruaje donde viajan una mujer y su hija, Carmilla, en medio de la noche y con niebla, así para que de más cosa. El suceso es presenciado por la jovenzuela Laura y su padre, quien accede a cuidar de Carmilla hasta que se recupere del accidente mientras su madre atiende unos negocios fuera del pueblo (Regla nº1 del manual de la buena madre es ir dejando a los retoños con desconocidos).
Carmilla mantiene un comportamiento bastante inusual, pero eso no impide que Laura y ella pronto se convierten en BFF inseparables, aunque, de ser por Carmilla, que tiene un crush del quince con su nueva amiga, serían algo más. Desde la llegada de la nueva invitada, ciertos acontecimientos extraños y sin aparente explicación lógica comienza a suceder no sólo en el castillo, sino que también en los alrededores. Llamad a Buffy, esto se pone interesante.
"Las chicas son como capullos mientras viven en el mundo hasta que finalmente se convierten en mariposas cuando el verano llega. Mientras tanto, son larvas, no lo ves, cada una con sus propensiones, necesidades y estructuras peculiares."
Leerse el libro a día de hoy es conocer los distintos plot twists de la historia por lo mainstream que se han vuelto los vampiros y su falta de complejidad. Pero, remarco el pero, es un libro de no más de 100 páginas que se lee en un suspiro y en el que LeFanu, con una prosa muy de la época, se guarda un par de ases bajo la manga y que, si bien, no dejará a nadie ojiplático, resulta cuanto menos interesante e intrigante.

La webserie, por su parte, coge algunos de los elementos del original y, tomándose muchas licencias, lo reinventa y adapta a estos tiempos modernos. Le da el suspense que el libro perdió y genera de nuevo interés en un personaje del que yo no tenía ni pajolera idea de su existencia. Siempre fui por la vida creyendo que el Conde Drácula era el primero de la estirpe de los vampiros literarios. Qué escándalo. Menos mal que ya me han sacado de mi ignorancia...

Los personajes pasan de ser las damiselas recatadas que viven en un castillo y llevan vestidos y corsés para convertirse en universitarias en sus veinte que comparten habitación, twittean (podéis seguir a Laura y a Carmilla), beben en la taza de una TARDIS (este último dato es totalmente irrelevante pero TENÍA que decirlo) y son youtubers. Bueno, sólo una lo es.

En este caso todo se centra en la desaparición de estudiantes universitarias mientras están de farra living la vida loca. Una de ellas es la compañera de habitación de Laura, quien decide ponerse a investigar y narrarlo a modo de vlog mientras se acostumbra a la nueva compañera que le asignan, una chica un poco rarita llamada Carmilla.
"I've had 3 weeks of a journalism class and I've seen all of Veronica Mars. I'll find her myself."


            

lunes, 24 de noviembre de 2014

"Matar a un ruiseñor"... YUMMMM!

¿Cómo hablar de "Matar a un ruiseñor"? NO TENGO PALABRAS. Lo que es cuanto menos raro. Muy raro. Pero es que...

La historia.



Los personajes



La narración.



Atticus Finch


Imposible no caer rendida ante la carisma y las virtudes de este personaje, sobre todo para alguien de leyes como yo.

Como véis, "Matar a un ruiseñor" es... FANTÁSTICO. FABULOSO. INCREÍBLE. BUENO HASTA CAER DE CULO. BUENO QUE TE CAGAS. BUENO BUENÍSIMO. EXCELENTE. IMPECABLE. ESTUPENDO. INMEJORABLE. INSUPERABLE. DABUTI. LA OSTIA. LA CAÑA.


Si no sabéis de que va todavía, salid de vuestra cueva que ya van siendo horas. Parece que la gente se queda con la historia del esclavo negro es acusado de violar a una joven blanca en el terriblemente racista sur de los USA en los años 20, pero eso no es todo, amigos. Hay más. Que sí. Que hay más. MUCHO MÁS. Lo verdaderamente importante es cómo una niña, Scout, hija de Atticus Finch, que apenas levanta un palmo del suelo se cuestiona con su inocencia e ingenuidad a toda la sociedad sureña americana, tan racista, homófoba y cerrada de mente, como peculiar e interesante. Scout for president!
   
No es un libro perfecto, pero es de esos que te llegan y consiguen que te olvides de sus fallos. Poco puedo decir más allá de que TENÉIS que leerlo. No es negociable. No me vengáis con un sí, puede que algún día lo coja o un lo tengo en mis estanterías, a ver si pronto me animo. NO. Lo leeis.  Sí o sí. Punto pelota.




P.D: Si podéis, leedlo en V.O. Hay demasiadas cosas que se quedan lost in translation, entre ellas el acento sureño, y'all!

lunes, 17 de noviembre de 2014

Ahora escucho libros and I love it.

Bendito sea el que ideó los audiolibros. No sé quien fue, pero sólo quiero decirle que se ha convertido en mi personas favorita.



Después de Bruce Springsteen. Y de Emma Stone. Bueno, después está Bowie, y Caitlin Moran... Y eso si contamos a los que están vivos, porque de entre los que ya estiraron la pata estaría Sylvia Plath, Virginia Woolf... Dejémoslo en que es una de las muchas personas favoritas que tengo, qué tampoco está mal, oye.

Los audiolibros son un invento que (re)descubrí hace poco (quién dice poco, dice hace cinco meses), y desde entonces estoy totally on fire con ellos.


Menudo vicio que tengo, porque además, me vienen de perlas en esos momentos en los que estoy a tope de cosas que hacer y no tengo ni tiempo para coger un libro, muchos menos abrirlo y leerlo. Así que, aprovecho al máximo cualquier huequecito donde la actividad de la lectura no es viable, como el momento de la compra en el Mercadona, mientras camino por la calle (no creáis que no lo intenté, pero la gente tiene la manía de quejarse cuando colisiono con ella. Son unos quisquillosos), para los que nos mareamos también son perfectos en los medios de transporte en movimiento, así como para esos domingos de resaca en los que parezco un extra de The Walking Dead tirada en la cama con unas funciones motoras que no responden, pero sobre todo, SOBRE TODO, mientras hago las tareas del hogar. No veiáis lo contenta que tengo a mi familia desde que los descubrí y no digo ni pío cuando me toca limpiar la casa. Se acabó pasar la aspiradora a lo Freddie Mercury en "I want to break free", esos son tiempos del pasados. Ahora escucho libros and I love it.


Su única parte negativa es que son más adictivos que el crack y si estoy escuchando uno y me pongo a limpiar, digamos la cocina, lo hago a fondo y con más eficiencia que el equipo del anuncio de KH7 aún cuando pedí una pizza y no manché más que un plato porque tengo que escuchar un capítulo más. Llego tarde a los sitios (más tarde de lo habitual) porque o cojo el camino más largo o ralentizo mi paso si mi sentido arácnido presiente que hay un cliffhanger coming. Imaginaros que se avecina el momento en el que Darcy le dice a Elizabeth eso de "Permítame que le manifieste cuan ardientemente la admiro y la amo", qué haríais vosotros sino, ¿eh? Lo suponía. Incluso me llego a poner en plan lost in the supermarket con el carrito de la compra fingiendo que no encuentro lo que estoy buscando para poder escuchar un poquitito más.


No sé cómo tardé tanto en cogerles el gusto. Esta era como la segunda o tercera vez que los había probado pero nunca me habían entusiasmado demasiado. Al principio, los escuchaba antes de irme a dormir, y era coger una postura mínimamente cómoda y zzzzzzz... Adiós, muy buenas. Luego los probé mientras hacía ejercicio porque era el momento que todo el mundo recomendaba para escucharlos, pero a mí me cortaban el rollo y no era capaz de mantener el ritmo. Yo necesito música de dudosa calidad con letras que matan a un poeta y a un gatito cada vez que alguien las escucha para me motive a sudar la camiseta.

La que ha tenido la culpa de haberme enganchado es Tina Fey y su divertida memoria "Bossypants". Después fueron otros muchos cada uno de su padre y de su madre ("El club de lectura del final de tu vida", es de los que más me entusiasmaron), pero siempre vuelvo a Tina y al resto de su panda porque son con quien mejor me lo paso: Chelsea Handler, Ellen Degeneres, Amy Poehler y demás diosas de la comedia americanas. Sus audiolibros tienen el puntazo de estar narrados por ellas mismas y son los miticos que resultan tan graciosos que mejor que uno de sus chistes no te pille bebiendo algo porque corres el riesgo de que el líquido ingerido vuelva a salir por donde entró. Son hilarantes. Lo que conlleva a tener que luchar por reprimir mis emociones y reacciones ante sus anécdotas y chistes varios cuando estoy en un lugar público.



Pero mis buenas intenciones siempre duran poco y mi intento de mantener la compostura y de no asustar al personal duró poco y pasé a reirme sola en medio de la calle, poner cara de WTF en el autobús y poner al de enfrente en la duda de si es por él, y a hacer una variedad de gestos sólo admitidos en el ámbito social cuando no eres una persona muy equilibrada.


Bah. Me da igual porque  ¿y lo bien que me lo paso qué? A mí plín, yo duermo en Pikolín.


Si todavía no habéis probado los audilibros, ¿a qué esperáis?

lunes, 10 de noviembre de 2014

Me hago viejuna. Me encuentro una cana. La gente me regala libros.

Me hago viejuna. Es una realidad que tengo que empezar a asumir... Diría la edad pero una señorita nunca revela tales datos, sólo mencionaré que ya estoy más cerca de los 30 que de los 20...


TRÁGICO, LO SÉ.

Traté de evitar que eso sucediera, pero nada. Ni con una orden de alejamiento consigo que el día de mi cumpleaños me deje en paz. Que no. Que no hay manera. Siempre termina por alcanzarme a finales de octubre y me hago un año más vieja en contra de mi voluntad. Qué pesao el jodío...


Es por eso que, para ayudarme a sobrellevar semejante bajón y el descubrimento de una cana en mi cabellera (SUPERDRAMA), me regalaron estos libritos y este estuche para poder petarlo a lo grande en la sala de estudio de la biblioteca.




A Bruce y a David no necesito presentarlos. El de "The Beauty Myth" es todo un clásico del feminismo de los 90 al que le tengo muchas ganas desde hace tiempo y el de "Ex Libris: Confessions of a Common Reader" me conquistó con su descripción de Goodreads. ¿Estáis preparados? Os lo advierto, es irresistible...
"Anne Fadiman is--by her own admission--the sort of person who learned about sex from her father's copy of Fanny Hill, whose husband buys her 19 pounds of dusty books for her birthday, and who once found herself poring over her roommate's 1974 Toyota Corolla manual because it was the only written material in the apartment that she had not read at least twice. This witty collection of essays recounts a lifelong love affair with books and language."
¿Y bien?


Ay, a partir de ahora empezaré a comportarme como una verdadera adulta...



Obvio que no. No sabría ni por donde empezar.