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jueves, 5 de junio de 2014

"Candy" de Luke Davies. Un libro sobre substancias adictivas, adictos y sus adicciones.

Candy es, por encima de todo, una historia de amor. Una historia de amor entre dos personas. Una historia de amor entre adictos y la heroína.
"Everything is fucking beautiful! I'm so in love. I've just met Candy, it's been a month or two. (...) It's weird how you can be going along and all you're thinking about is heroin, and then you meet somene, and other thoughts get in there. It makes it like meeting Candy was meant to happen."
Con un tono que se mueve entre lo coloquial y poético, es un libro que resulta emotivo y triste hasta en los momentos felices, porque siempre pesa la sombra de que no son más que ficción y una ilusión. Narrado en primera persona, Davies te mete en la cabeza de un adicto cualquiera, el narrador no tiene ni siquiera nombre, y te obliga a comprender cómo piensa y qué lo mueve. De una forma hipnótica y frustrante, te involucras en su historia. En sus fracasos (muchos) y triunfos (pocos). Escuchas sus reflexiones más íntimas, conoces qué lo atemoriza, qué es lo desea, sabes que quiere cambiar y dejarlo todo pero ves cómo no lo intenta con las suficientes ganas y cómo siempre se deja vencer mientras vive el mismo día una y otra vez. Davies crea el retrato de un ser egoísta que justifica cada una de sus decisiones contándose una mentira tras otra y buscando excusas para sentirse un poco mejor consigo mismo.
"We would always talk of stopping and always find a reason not to" 
Todo eso se intercala con el típico chico conoce chica, y chico y chica se enamoran, que aquí no tiene nada de típico mucho de real. Su relación con Candy, su obsesión con ella y cómo lo estropea todo cada vez más sin apenas darse cuenta. Todo está ahí, se siente y casi se puede tocar.
"We stood in the silence for a moment and hugged, pleased with the ease of the earn. In the middle of hugghing I realized that there was this other stuff, that I loved Candy and felt enormous warmth, for her, for us, for the situation, for the way we were in it together, for better or for worse."
Más que una novela, se podría considerar como un conjunto de pequeñas historias sobre el día a día de Candy y él, pero funcionan a la perfección como una sola. Llena de constrastes y comparaciones, es un libro lleno de dolor y desesperación, y a la vez está lleno de idealismo y esperanza. Es gráfico y crudo en ocasiones, y en otras, resulta dulce, y hasta alegre y esperanzador. El amor de los protagonistas es inocente y puro a sus ojos, pero al de los nuestros, egoísta e inexistente. Son dos personas planean un futuro juntos y sin drogas, cuando están colocados, pero que no son capaces de entenderse sin químicos de por medio porque no ven más allá de la hora en la que puedan conseguir la siguiente dosis. 
"We mixed up and had the blast and fell into each other's arms and told each other how very ver much we loved each other. How we had such a bright future, all abundant love, this intense thing, and how very stupid it would be to throw it all away and fuck up on dope. How we would stop again tomorrow. In that bliss, in that love, in that confidence, in that melting, you couldn't doubt it was true."

¿Lo habéis leído?

lunes, 2 de junio de 2014

Recapitulando... Mayo 2014

Abril aguas mil por fin ha pasado a mejor vida hasta el año que viene y con él la acuciante sequía lectora que trajo bajo el brazo. Los últimos coletazos se sintieron todavía en mayo pero ya puedo proclamar formal y oficialmente que mi crisis lectora is over.

Los libros afortunados de pasar horas y horas entre mis brazos fueron los siguientes:



El profesor, primera lectura escogida por el Pickwick club, fue bleh siendo generosa, Candy me encantó y me destrozó por igual. Necesité poco más de tres días para leerlo y otros tantos para recomponermee... Con Una madre me reconcilié con la literatura española después de tantos años sin leer un libro escritor por un paisano y, con La tempestad, también puse fin a lustros sin tocar un libro, esta vez, de mi querido Billy.

Y a mi lista de pendientes se ha sumado Los nombres muertos, que pinta ser el nuevo Las puertas de Anubis, ese libro tan molongui que leí hace un par de meses y del que os hablé aquí.



¿Cómo os ha tratado a vosotros abril aguas mil?