contactoreseñasmiscelanea
Mostrando entradas con la etiqueta contemporanea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta contemporanea. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de noviembre de 2014

"¡Melisande! ¿Qué son los sueños?" de Hillel Halkin. Ay, se me enamora el alma...

"Nosotros éramos jóvenes. La madurez era una estupidez con la que no queríamos tener nada que ver. Tardamos años en descubrir que lo que cada uno de nosotros había interpretado como una decisión personal nos pertenecía a todos."

Ay, ¿por done empezar?...

Empecemos por el principio, que siempre es un acierto.

Amor y amistad. "¡Melisande! ¿Qué son los sueños?", "Meli" para los amigos, empieza en los años 50 y termina en los 80. Desde NY a las islas griegas. Nos cuenta el viaje de Hoo y de Melisande y de Ricky desde su adolescencia hasta el ecuador de sus vidas. Tres adolescentes que descubren juntos como la amistad une y el amor termina separando, y todo lo que entre ellos era sincero e inocente, se va deteriorando por cosas que no siempre pueden controlar.

Es un libro de esos en lo que no todo está en lo qué cuenta, sino en cómo lo cuenta. Referencias literarias, pequeñas historias sobre tiempos lejanso, notas olvidadas en medio de lás páginas de un libro... Todas forman un pequeño collage que da forma a "Meli".
Con una prosa simple que usa frases cortas y entrecortadas, directas a veces, esquivas otras, siempre con cierto sonido poético, juega entre metáforas y significados ocultos.

 "En el fondo, no somos más que una secuencia continuada de impresiones de los sentidos, sentimientos e ideas. Si no los recordáramos, no tendríamos sentido de la identidad. Es la memoria la que le da a nuestra experiencia la ilusión de la continuidad que atribuimos a quien experimenta las cosas de forma independiente."

En manos de cualquier otro hubiera sido un libro pretencioso y pseudo-intelectualoide para modernillos hipsters, pero Halkin hace que todo resulte natural, y que suene especial cuando los personajes se enzarzan en diálogos profundos y se expresan contando historias o haciendo referencias a filósofos, grandes pensadores o autores clásicos. El encanto está ahí y en como hace que la historia avance. Sólo se fija en los momentos más relevantes que ayudan a construir la estructura, a la vez que en las pequeñas cosas que la hacen más acogedora y le da personalidad, y pasa por alto todo lo demás porque no importa.
Como suecede en la vida real, no te das cuenta de que el tiempo avanza para ellos también, y sólo cuando echas la vista atrás, y recuerdas las primeras páginas, te percatas de que cambiaron y ya no son los mismos que se conocieron en el instituto.

"A veces creo que he pasado de joven a viejo sin transición que valga." 

Hazte con un ejemplar:

jueves, 5 de junio de 2014

"Candy" de Luke Davies. Un libro sobre substancias adictivas, adictos y sus adicciones.

Candy es, por encima de todo, una historia de amor. Una historia de amor entre dos personas. Una historia de amor entre adictos y la heroína.
"Everything is fucking beautiful! I'm so in love. I've just met Candy, it's been a month or two. (...) It's weird how you can be going along and all you're thinking about is heroin, and then you meet somene, and other thoughts get in there. It makes it like meeting Candy was meant to happen."
Con un tono que se mueve entre lo coloquial y poético, es un libro que resulta emotivo y triste hasta en los momentos felices, porque siempre pesa la sombra de que no son más que ficción y una ilusión. Narrado en primera persona, Davies te mete en la cabeza de un adicto cualquiera, el narrador no tiene ni siquiera nombre, y te obliga a comprender cómo piensa y qué lo mueve. De una forma hipnótica y frustrante, te involucras en su historia. En sus fracasos (muchos) y triunfos (pocos). Escuchas sus reflexiones más íntimas, conoces qué lo atemoriza, qué es lo desea, sabes que quiere cambiar y dejarlo todo pero ves cómo no lo intenta con las suficientes ganas y cómo siempre se deja vencer mientras vive el mismo día una y otra vez. Davies crea el retrato de un ser egoísta que justifica cada una de sus decisiones contándose una mentira tras otra y buscando excusas para sentirse un poco mejor consigo mismo.
"We would always talk of stopping and always find a reason not to" 
Todo eso se intercala con el típico chico conoce chica, y chico y chica se enamoran, que aquí no tiene nada de típico mucho de real. Su relación con Candy, su obsesión con ella y cómo lo estropea todo cada vez más sin apenas darse cuenta. Todo está ahí, se siente y casi se puede tocar.
"We stood in the silence for a moment and hugged, pleased with the ease of the earn. In the middle of hugghing I realized that there was this other stuff, that I loved Candy and felt enormous warmth, for her, for us, for the situation, for the way we were in it together, for better or for worse."
Más que una novela, se podría considerar como un conjunto de pequeñas historias sobre el día a día de Candy y él, pero funcionan a la perfección como una sola. Llena de constrastes y comparaciones, es un libro lleno de dolor y desesperación, y a la vez está lleno de idealismo y esperanza. Es gráfico y crudo en ocasiones, y en otras, resulta dulce, y hasta alegre y esperanzador. El amor de los protagonistas es inocente y puro a sus ojos, pero al de los nuestros, egoísta e inexistente. Son dos personas planean un futuro juntos y sin drogas, cuando están colocados, pero que no son capaces de entenderse sin químicos de por medio porque no ven más allá de la hora en la que puedan conseguir la siguiente dosis. 
"We mixed up and had the blast and fell into each other's arms and told each other how very ver much we loved each other. How we had such a bright future, all abundant love, this intense thing, and how very stupid it would be to throw it all away and fuck up on dope. How we would stop again tomorrow. In that bliss, in that love, in that confidence, in that melting, you couldn't doubt it was true."

¿Lo habéis leído?

martes, 10 de diciembre de 2013

"Vieja escuela" de Tobias Wolff. Entre "El club de los poetas muertos" y "El guardián entre el centeno".

Fuente

"Vieja escuela " se desarrolla en un internado masculino donde los escritores son como estrellas de cine, y los estudiantes que saben escribir como los quarterbacks de las series de televisión norteamericanas.
Para fomentar ese interés en la literatura, cada año el colegio invita a escritores tan famosos como Robert, Ernie o Ayn, más conocidos como Frost, Hemingway y Rand. Por si eso no fuera poco, además, organiza un concurso de relatos: El ganador podrá conocer en persona al escritor invitado.
Sin chicas con las que ocupar la mente, a los chicos las testosterona comienza a nublarles la vista y comienzan a competir despiadadamente entre ellos.

Al principio, todo es un poco al estilo de "El club de los poetas muertos", pero después tira más hacia "El guardián entre el centeno". Más o menos.

"Vieja escuela" es cuanto menos un libro interesante que merece la pena. Lo que no sabría decir exactaente, en una escala del 1 al 10, es cuanto me gustó. Al menos, por ahora. Tengo que volver a leerlo. Necesita ser masticado con calma y digerido con lentitud para poder ser apreciado en su justa medida. Es una de esas historias que me hacen recordar con nostalgia porque me pirré sin remedio por escritores muertos desde hacía décadas durante la loca adolescencia en vez de por la boy band de turno.

Veredicto: Una delicatessen.