lunes, 28 de abril de 2014

Lost in translation: The Woman Upstairs de Claire Messud

 I'm not crazy. Angry, yes; crazy, no. My name is Nora Marie Eldridge and I'm forty-two years old. Neither old nor young, I'm neither fat nor thin, tall nor short, blond nor brunette, neither pretty nor plain. Quite nice looking in some moments (...). I'm neither married nor divorced, but single. What they used to call a spinster, but don't anymore, because it implies that you're dried up and none of us wants to be that. Until last summer, I taught third grade at Appleton Elementary School in Massachussets and maybe I'll go back and do it again. I just don't know. Maybe, instead, I'll set the world on fire. I just might. 

Mis expectativas con The Woman Upstairs estaban a una altura que no hubiera alcanzado ni Edmund Hillary en sueños pero que Messud alcanzó sin despeinarse.

Es un libro que el humor dicta si te gusta o no y, al igual que Los hijos del emperador, creará adeptos y detractores por igual ante la falta de trama y unos personajes que no a todo el mundo le caerán en gracia. Es una lectura sobre las apariencias y la realidad, la decepción y la traición, y el autodescubrimiento, que me dejó emocionalmente exhausta al terminar.

La historia gira alrededor de Nora, una artista, o al menos, así es cómo le gustaría que la viese y la llamase alguien más que ella. Para los demás es una sólamente una mujer de mediana edad, profesora de primaria, soltera, responsable, tranquila. Es la mujer del piso de arriba.
We're the quiet woman at the end of the third-floor hallway, whose trash is always tidy, who smiles brightly in the stairwell with a cheerful greeting, and who, from behind closed doors, never makes a sound. In our lives of quiet desperation, the woman upstairs is who we are (...). We're completely invisible. 
Nora siente que ya se le pasó el arroz para hacer todo lo que siempre había deseado y para lo que nunca encontró el momento: dedicarse a su arte, correr riesgos y vivir grandes y épicas experiencias. Se encuentra en un punto de su existencia en la que vive por inercia, aburrida y cómodamente en su rutina diaria, sin sospechar que la llegada de los Shahids, una familia italiana con orígenes libaneses y que lleva años viviendo en Francia, hará que todo de un cambio. Nora se enamora por separado de cada uno de los miembros de la familia (y de una manera no tan turbia como suena...) y va despertando de su letargo. El marido, Skandar, un culto profesor de Harvard, que ve en ella a alguien más que a La mujer del piso de arriba. Sirena, una reconocida artista en París que, de casualidad, hará que Nora vuelva a centrarse en su arte. Y Reza, el hijo de ocho años de los Shahids y alumno de Nora, se convierte en el retoño que nunca tuvo.
"You seem wonderfully calm in your life, as though it's in enviable order. As though there's nothing extra that you would requiere. You don't have messes, or make them. You're so generous to everyone - to your school, to Reza, to Sirena - even to me. You dn't look like a ravenous wolf."

"Well, I am." I sad. "I'm starving."
The Woman Upstairs es una de esas historias que tanto me gustan sobre personajes, sin demasiada trama y que se centra en sus deblacles y tribulaciones internas, y en cómo los pequeños e inesperados acontecimientos de la vida cotidiana los hacen cambiar.

Con un estilo introspectivo, intimista y narrado en primera persona, Messud nos mete en la cabeza de Nora y nos hace cómplices de sus pensamientos, sentimientos y ese torbellino de emociones, confuso a veces, pero siempre vibrante, que se desata con la llegada de los Shahids. Nora nos lo confía todo como nunca antes se lo había contado a nadie, sin miedo a que la juzguemos y adelantándose en más de una ocasión a lo que se nos cruza por la cabeza para resolvernos cualquier duda o sacarnos de nuestro error. Muchos la han calificado como un personaje antipático que no es capaz de generar compasión en el lector, pero mientras sea capaz de hacerme sentir lo que siente, sea lo que sea, todo va bien, y Nora Elderidge lo ha conseguido. Me da igual que sea insoportable, quejica, deprimente o desagradable porque he sufrido y he sonreído con ella y me ha conmovido su enérgica y furiosa declaración final cómo hacía tiempo un libro no hacía.

jueves, 24 de abril de 2014

De escaparates: Mr. Boddington's Penguin Classics de Anthropologie

Soy asquerosamente superficial en cuanto a libros se refiere. Puedo tener delante el mejor libro del mundo mundial que como tenga un diseño de portada horrendo, adiós, muy buenas. Antes muerta a que me vean leyéndolo... Es por eso por lo que creo que estos libros son todo un partidazo. Bonitos por fuera, bonitos por dentro.


Little Women // Sense and sensibility // Wuthering Heights // Jane Eyre


¿Sois tan asquerosamente superficiales como yo cuando se trata de libros?      

lunes, 21 de abril de 2014

"Las puertas de Anubis" de T. Powers. Es raro, guay del paraguay y hay un poco de wibbly wobbly timey wimey.

Ya dije en otra entrada anterior que Las puertas de Anubis es un libro cuyo nivel de raro equivale a su nivel de guay. Y es que es raro. Es extraño. Bizarro. Singular. Peculiar. Atípico... Y guay del paraguay.

Comencé a leerlo sin saber muy bien donde me metía. Avisada iba de que era steampunk (aunque los más puritanos discrepen al respecto) y de que había viajes en el tiempo de por medio. Como buscaba algo totalmente diferente a mis lecturas habituales y siempre me quedo pegada al televisor cuando Marty McFly se monta en el DeLorean, allá fui y me tiré de cabeza a la piscina.

La cosa empieza en el Londres de los años 80. Doyle, un profesor de universidad especializado en el poeta Ashbless, es invitado a dar una conferencia sobre él en casa de un excéntrico millonario. Una cosa lleva a la otra, y terminan en la Inglaterra de 1800 para poder escucharlo hablar en persona y llenar lagunas de su incierto pasado. Todo parecía salir a pedir de boca hasta que surge un pequeño problemilla (siempre lo hay, ¿no?) y Doyle se queda atascado en el siglo XIX sin poder regresar ni saber cómo. Allí se hace colega de Coleridge y Byron se convierte en su camarada, se tropieza con un hombre-lobo llamado Cara-de-Perro Joe y se ve inmerso en intrigas y enfrentamientos entre bandas rivales de mendigos controlados por un grotesco payaso, poderosos hechiceros egipcios y fuerzas maléficas con un interés oscuro y nada bonito en los portales del tiempo que creen que Doyle sabe dominar. Vamos, lo típico que le pasa a todo el mundo que se queda atrapado en Londres en 1800.

Calificar esta novela y hacer un resumen decente de ella es difícil difícil. Puede ser considerada como una una novela de aventuras, de ciencia ficción, un libro steampunk, de fantasía e incluso un thriller sobrenatural. Inicialmente todos los acontecimientos siguen una típica progresión lineal hasta que, como suele suceder cuando alguien juguetea con los viajes en el tiempo, se mezcla un poco de wibbly wobbly timey wimey stuff, es decir, para los ateos de Doctor Who, que las cosas ya no siguen un orden tan lógico, temporalmente hablando, y todo se embarulla. A partir de ahí la trama se convierte en endiabladamente compleja y todavía aún más divertida.

La clave del libro está por un lado en la perfectamente acabada trama y la tan realista manera de relatar la ciencia ficción de Powers, como si todo hubiera sucedido de verdad pero se hubieran olvidado de incluirlo en los libros de historia. Y por otro, en la expectación y en la curiosidad que se genera en el lector. El típico necesito-saber-más-la-vida-que-espere aquí está aquí elevado al cuadrado. Lo que convierte las 500 páginas de Las puertas de Anubis en un no parar y ese final... ¡Ay, el final! Anonadada sigo. No lo veía venir. Magnífico. El libro entero es para tumbarse en el sofá una tarde y no levantarse hasta terminarlo la mañana siguiente.

Jamás me hubiera imaginado disfrutando un libro como este. Antes hubiera jurado que me volvería loca por un libro ñoño (yo que de romántica tengo tanto como Freddy Krueger de guapo) que un libro steampunk. Un género que puede o puede que no haya desdeñado en un pasado... retiro todo lo dicho. Pero a pesar de lo mucho que me gustó y lo mucho que me gustaría que todos lo disfrutaseis tanto como yo, no lo recomiendo a la ligera. A todo aquel que le gusten los viajes en el tiempo, el steampunk, quiera probar algo diferente, la ciencia ficción o las novelas de aventuras fuera de lo normal, que lo coja y que le de una oportunidad. El resto, que lo dejen pasar.

¿Lo habéis leído? ¿Cual fue el libro más raro que leísteis y del que, contra todo pronóstico, disfrutasteis como enanos?

viernes, 11 de abril de 2014

Me gusta Don Draper pero me gusta más lo que lee Don Draper.

El principio del fin de Mad Men tiene fecha. Este domingo día 13 (lunes 14, hora española) comienza la primera mitad de la que será la última temporada de una las series más estilosas y con más clase de la televisión y una de mis favoritas. Sólo diré que si no la habéis visto, ya estáis tardando.

Ambientada en los años 50-60 americanos, en la neoyorquina agencia de publicidad Sterling Cooper, resulta habitual encontrar a los personajes envueltos en una nube de humo procedente del cigarrillo que tienen en una mano y con un whiskey on the rocks en la otra, mientras buscan su próxima gran idea. A pesar de que la publicidad es un campo muy exigente, encuentran tiempo para leer y no precisamente literatura ligera. Ese es un adjetivo que se lo dejamos para algunas de las féminas con las que se cruza y echa una canita al aire Don Draper, un macho alfa en toda regla y al que le perdonamos cualquier desliz e infidelidad porque él lo vale.

Estos hombres (y mujeres) tan poco cuerdos recomiendan:



El grupo de Mary McCarthy. O lo que es lo
 mismo, el Sexo en Nueva York de los 50 y el libro en el que se inspiró Candance Bunshell.





El amante de Lady Chatterley de D. H. Lawrence causó un gran revuelo entre el secretariado de Sterling Cooper (y más de medio mundo).


Lo mejor de la vida de Rona Jaffe. El NY Post dijo "Cualquier hombre que lea estas páginas de ahora en adelante se preocupará de saber qué hace su secretaria en el despacho... y con quien". Yo lo corroboro.






El valle de las muñecas de Jaqueline Susann. Sexo, drogas y el lado oscuro del mundo del especátulo.
 


 La tercera muchacha de Agatha Christie. Una chica, un asunto de vida o muerte y Hércules Poirot.



El ruido y la furia de William Faulkner. La trágica historia familiar de los Compson escrita por el gigante Faulkner.








La subasta del lote 49 de Thomas Pynchon. Clásico, para algunos. Basura hipster para otros. Todos coincidirán en que cuanto menos es original.







Regreso a Babilonia de F. S. Fitzgerald. Francis. Scott. Fitzgerald. No digo más. 





¿Estáis tan emocionados como yo por la vuelta de Draper y el resto de la panda de Sterling Cooper?

lunes, 7 de abril de 2014

"Juliet, desnuda" de Nick Hornby. Un fan, su novia, el ídolo y un baño.

Durante la mayor parte de los últimos cuarenta años, ella había pensando que no hacer algo evitaría de alguna manera el arrepentimiento, cuando en realidad, era cierto, justamente lo contrario.

Julieta, desnuda va sobre un fan, su novia, el ídolo y un pequeño pero muy dedicado fandom. Y un baño.

¿El fan? Duncan. Británico. Cuarenta y tantos. Le encanta The Wire (¿Y a quien no?). Es fan obsesivo de Tucker Crowe y administrador del mejor foro sobre él que hay por los interneses. Viaja desde la lluviosa Inglaterra a la soleada California para ver un baño (entre otras cosas, of course).

¿Su novia? Annie. Britanica. Cuarenta tacos. Trabaja en un museo. Es una chica del montón. Se siente insatisfecha con su vida. Sigue a Duncan a ver el mencionado baño. Eso es amor verdadero y no el encaprichamiento de esos adolescentes de la Verona del siglo XVI.

¿El ídolo? Tucker Crowe. Americano. También en sus cuarenta. Una vez fue estrella del rock, ahora es padre. Algo épico le pasó en ese baño (¿George Michael quizás?). Lleva años desaparecido.

Puede que os hayáis dado cuenta que todo los protagonistas ya han alcanzado la cuarentena, lo que implica que es obligatorio hacerlos pasar por una crisis de mediana edad y obligarles a hacerse preguntas del estilo ¿Qué hubiera pasado si...?, ¿Sería todo diferente si...? o cualquier otra que lleve un si condicional en su estructuraPor si eso no fuera poco, el señor Crowe decide publicar un disco llamado Juliet, desnuda, una versión en acústico de su exitoso disco, Juliet. ¿Bazofia? ¿Obra de arte? El debate es la gota que colma el vaso en la vida de los protagonistas y todo se le va de las manos.

Todo pinta de rechupete, o ¿no?. Entretenido, interesante y Hornby mantiene su tan característico estilo divertido y a la vez refinado y pulido. Estaba on fire mientras leía Juliet, desnuda. Todo era brillante  y la exposición de los grandes éxitos y fracasos de los personajes estaba ejecutada de una manera tan perfecta y con tanta personalidad, que nada podía ir mal... Pero lo fue. Hornby se quedó sin gasolina en mitad del vuelo e intentó salvar día con un aterrizaje forzoso. No sé si todo esto fue causado por desidia, aburrimiento o por falta de ideas pero la cagó de lo lindo con un desenlace que se nota apresurado. Debía de tener algo más importante que hacer o un sitio más divertido en el que estar, porque decidió terminar la trama de la primera forma que se le vino a la cabeza sin darle demasiadas vueltas.

¿Lo habéis leído? ¿Habéis leído algo más de Nick Hornby?

jueves, 3 de abril de 2014

Recapitulando... Marzo 2014


En cuatro libros se resume mi mes de marzo.

Galveston de Nic Pizzolatto, al que puede que no conozcáis de nada por su nombre, pero si digo que escribe para HBO y luego menciono a Matthew McConaughey y Woody Harrelson, probablemente os haya hecho caer de la burra. Es un libro pasable que los fans de la novela negra sabrán apreciar mucho mejor que yo; La Dalia Negra de James Ellroy sobre el que no os voy a dar más la chapa; Las puertas de Anubis de Tim Powers, un libro del género steampunk cuyo nivel de guay es directamente proporcional a su nivel de raro (pista: es de las cosas más raras que he leído en mi cuarto de siglo de vida.); y last but not least, Quiet de Susan Cain, libro muy recomendable para los introvertidos sobre cómo los ve la sociedad y cómo éstos se integran en ella. Estoy totalmente convencida de que algún día dominaremos el mundo, sin montar mucho jaleo ni hacernos notar demasiado, obviamente.


Estos de aquí son los que he añadido a mi lista de pendientes...



¿Cómo os ha ido a vosotros el mes de marzo?