miércoles, 13 de noviembre de 2013

"La pelea celestial del Llanero Solitario y Toro" de Sherman Alexie.

Fuente

"Tu pasado es un esqueleto que camina un paso detrás tuya, y tu futuro un esqueleto que camina un paso delante. Tal vez tú no lleves un reloj, pero los esqueletos lo hacen, y siempre saben la hora que es."

En "La pelea celestial del Llanero solitario y Toro" el pasado poético de Alexie colisiona con su prosa y mezcla temas cotidianos con su escritura mística y un cierto aroma etílico.

El libro es una colección de relatos autobiográficos conectados que hablan de recuerdos, sueños, arrepentimiento, folklore indio y cosas de esas, dejándose entrever como el pasado, el presente y el futuro de los miembros de la reserva india están entrelazado.

Al principio me sentí un poco reacia a leer "La pelea celestial..." porque soy medio alérgica a las colecciones de relatos. Me cortan el rollo. Cuando me empieza a gustar una, se termina y me agua la fiesta. Esta vez, sin embargo, mi capacidad de razonamiento se nubló el afinadísimo sentido del humor de Alexie en la introducción del libro. Me engatusó y cuando me di cuenta me encontré fuera de mi elemento leyendo un género por el que no siento el menor apego. ¿Y sabes que? No se está tan mal fuera. Hace un poco de frío eso sí, así que tráete el abrigo. Y un paraguas. Va a llover.
En contra de toda estadística, leí este de principio a fin (dejar a medias libros de historias cortas es ya costumbre) cautivada por la simple, y a la vez complicada, escritura y su sentido metafórico. ¡BAM! ¡eso es lo que llamo un giro de guión! Cohesión y armonía son las palabras clave. Las historias no sólo están conectadas por el omnipresente tono místico y poético, sino que también por los personajes. Siempre son los mismos y no sentí presión alguna por conocerlos rápido y a correr antes de que desapareciesen chasqueando los dedos en la última página de la historia.

Veredicto: "La pelea celestial..." no me cambió la vida ni me convirtió en una entusiasta de las historias cortas, pero me gustó y lo disfruté mucho más de lo que inicialmente esperaba. Lo que, para ser francos, tampoco era muy difícil...