miércoles, 26 de febrero de 2014

"Chesil beach" de Ian McEwan. 97% de pura perfección.

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Chesil Beach una historia pequeña sobre personajes normales y corrientes. Es un relato íntimo (muy íntimo...), delicado y romántico sobre la noche de bodas de Edward y Florence, una pareja de jóvenes idealistas, soñadores, castos y puros, en la Inglaterra sexualmente reprimida de los años 50. Los miedos, las dudas y la incertidumbre están a flor de piel cuando el momento para el que se habían reservado se va acercando, porque claro, de aquella no existían cosas como Sexo en Nueva York ni otros productos de análoga naturaleza para resolver todas las dudas que les pudieran surgir a los pobres pipiolos.

Todo lo que ella necesitaba era la certeza de su amor, y el consuelo de que no había prisa alguna cuanto toda una vida se alzaba delante de ellos.

En medio de un cúmulo de palabras bonitas, enrevesadas y escogidas con la habitual diligencia a la que Ian nos tiene tan acostumbrados, todo transcurre a velocidad de caracol, lo que nos permite conocer a los personajes con la misma celeridad con la que ellos se van conociendo más a fondo, es decir, despacito y con buena letra. Lleno de flashbacks y recuerdos, entendemos la forma de ser y de pensar de cada uno, quienes son y porque son así, conocemos sus pensamientos y las interpretaciones que hacen, no siempre muy acertadas, de las reacciones de su media langosta (o media naranja para los que no se manejen en el lenguaje de Phoebe Buffay).

Todo suena tan perfecto e ideal que habiendo pasado el ecuador ya le estaba buscando un hueco en mi estantería de libros im-presionantes, en dos palabras, pero algo falló en la maquinaria (¿o quizás fui yo que no supe apreciarlas?) y me dejó insatisfecha. Fue una delicia leer casi cada una de las páginas y saborearlas poco a poco como la trama exige. Adoré el 97% del libro y besé el suelo que pisaba, pero las últimas tres, cuatro, cinco páginas estropearon la fiesta después de haberlo estado petando al máximo. La conclusión de la historia impidió que fuera un libro redondo. Que no es que no me gustase, que lo hizo. Más o menos. Pero me dejó un poco a medias... Para mí, Ian flojeó en el sprint final, cuando deja de mirar hacia el pasado de los personajes y decide mirar hacia el futuro, porque una historia basada en la construcción minuciosa de los personajes y de su frondoso mundo interior requería algo más.

Así es como el curso de una vida puede cambiar: No haciendo nada

Esas últimas páginas de la discordia fueron la consecuencia del acalorado debate interno que mantuve hace una semana sobre si darle cuatro o cinco estrellas en Goodreads. Al final terminé dándole cinco por los buenos momentos que me hizo pasar... Soy una nostálgica. Bah, no me hagáis ni caso y olvidaros de esta pequeña diatriba, porque en realidad, ¿que son 5 páginas de 120?

¿Lo habéis leído? ¿Os gustó?¿Que libros os decepcionaron con su final?

jueves, 20 de febrero de 2014

De escaparates: Pósters de Design Different

Ryan McArthur hace de Celestina y une el minimalismo con la literatura en esta colección supercool  de pósters del canadiense.


"But how can you live and not have a story to tell?" de F. Dostiewsky. 
Título: Your story. 


"Be yourself; everyone else is already taken" de Oscar Wilde 
Title: Originality



"Moderation is a fatal thing. Nothing suceeds like excess." de Oscar Wilde
Título: Moderation.



"A room without books is like a body without soul." de Marcus Cicero
 Título: Books.


Ryan McArthur es la cabeza pensante de Design Different (¡Pincha, pincha! Vale la pena... Palabra de girl scout.). Yo estoy loquita por la lámina de Cicero (por no hablar de los pósters que tiene inspirados en Mad Men...).

¿Cual es tu favorita? 

Todas las láminas y postales están a la venta en Etsy.

jueves, 13 de febrero de 2014

#mugsandbooks

Hace ya unos cuantos dias, Serendipia propuso en su blog que arrejuntáramos uno de nuestros libros con la taza con la que mejores migas creíamos que iba a hacer. Yo, para no perder las buenas costumbres, la subo in extremis un día antes de que termine el plazo. Eso es vivir al límite y lo demás son tonterías.

Aquí está la foto del libro y la taza, que está posando con su perfil bueno.

La taza con sus motivos tan silvestres y la portada, medio campestre ella, creo que han nacido para entenderse. Además, no se porqué, pero cada vez que la uso me recuerda a la campiña inglesa y a la casa de campo de la familia Tallis.

Si no lo habéis hecho ya se os echa un poco el tiempo encima pero, ¿os animáis a participar?

martes, 11 de febrero de 2014

Sylvia Plath, pudin de limón y "Lady Lazarus"

Fuente
Sylvia Plath dijo adiós a este mundo cruel tal día como hoy, un 11 de febrero, en 1963, dejando un hueco importante en la poesía americana. Era una persona compleja como la que más y llena de contrastes. Su personalidad depresiva, insegura y más oscura que cualquiera de los recovecos de Mordor, choca con el aspecto it girl de portada de revista que mostraba al exterior. Una de esas rarezas, no porque sea extraño, sino más bien porque no le pega, fue la pasión por batir y hornear que descubrió tras pasar por el altar.
"En vez de estudiar a Locke, me voy a hacer una tarta de manzana, o a estudiar Joy of Cooking, lo leo como una novela. ¡Hala! Te evades en la domesticidad y te reprimes cayéndote de cabeza en un bol lleno de masa de galletas."
"The unabridge journals of Sylvia Plath"

Yo que me imaginaba a Sylvia escribiendo todos y cada uno de sus poemas en mitad de la noche, sin poder dormir, con ojeras, y algo zarrapastrosa, no podía estar más equivocada. La inspiración para el sombrío, penetrante, intenso y sobrecogedor Lady Lazarus, coincidió con la preparación de un sencillo, nada sombrío, y más bien ordinario, pudín de limón; Death & Co, con la preparación de una tarta de tomate, y así un largo etcétera, etcétera, etcétera.

Sin más dilación, he aquí la receta del pudín de limón, el cual tiene una pinta buenísima, por si os sale la vena de Arguiñano y os atrevéis a intentarlo en casa.


Pudin de limón

Fuente

  • 400 gramos de azúcar
  • 6 cucharadas soperas de harina
  • 60 ml de mantequilla derretida
  • 160 ml de zumo de limón
  • Corteza de limón rallada
  • 6 huevos
  • 1/2 l de leche
  • 250 ml de nata.
  • Azúcar glas. 
  1. Precalentar el horno a 200º. Untar con mantequilla seis moldes pequeños y echar un poco de harina para que no se pegue.
  2. En un bol, añadir el azúcar, la harina y la corteza de limón. En otro bol, mezclar la leche, el zumo de limón y las yemas de los huevos. Posteriormente, mezclar los ingredientes secos con los demás hasta que queden perfectamente combinados.
  3. En otro bol, batir las claras hasta que queden a punto de nieve y después, poco a poco ir mezclándola con la mixtura del anterior bol. 
  4. Llenar una de las bandejas del hornos con agua caliente de manera que cubra un poco los moldes. Hornear durante 40-45 minutos o hasta que adquieran un color dorado.
  5. Dejarlos enfriar y luego desmoldarlos. Añadir el azúcar glas si se desea.

Shaping a meal, people, I grew back to joy.
Sylvia Plath 
¿Y por que no hacerlo escuchando a la propia Sylvia leyéndolo? La piel de gallina cada vez que lo escucho. Cada. vez.



¿Algún fan acérrimo más de Sylvia por ahí? Por cotillear, ¿cual es vuestro poema favorito? 

viernes, 7 de febrero de 2014

Razones por las que hincarle el diente a "84, Charing Cross Road" de Helene Hanff

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1. Es una novela epistolar sobre la época pre-Book Depository, y siempre resulta cuanto menos interesante conocer lo tedioso y engorroso que era, hace no tanto tiempo, comprar libros raros raros de esos de los que casi nadie ha oído hablar. Sólo pensar en tener que hacer todas las gestiones vía correo ordinario, me quita las ganas.... ¡Mira que tarda eso! Y más aún si la librería se encuentra al otro lado del charco... Entre que pides el libro, te lo empaquetan, te lo mandan, que si llega, que si no llega, que si cruzas los dedos y ten encomiendas a todos los Santos para que no se haya perdido, que si finalmente llega a Correos y te lo lleva el cartero a casa, te da casi tiempo a leerte Los miserables. Casi.
2. Un libro sobre libros y el amor hacia los libros. Eso lo convierte en un must para toda estantería bibliófila que se precie.
3. El sarcasmo y sentido del humor de Helene te arrancarán más de una sonrisilla (yo, además, también conseguí una mirada extraña del señor que tenía enfrente en el bus por estar poniendo cara de boba mientras lo leía).
4. Es un libro que entra tanto si te apetece leer algo que tira más hacia una hamburguesa, porque no te apetece comerte el tarro y quieres ir sobre seguro con algo que sabes que te va a gustar, como si prefieres algo más refinado como un plato de diseño.
5. Por esto:
Cada primavera hago una limpieza general de mis libros y me deshago de los que ya no volveré a leer, de la misma manera que me desprendo de las ropas que no pienso ponerme más. A todo el mundo le extraña esa forma de proceder. Mis amigos son muy peculiares en cuestión de libros. Leen todos los best sellers que caen en sus manos, devorándolos lo más rápidamente posible..., y saltándose montones de párrafos según creo. Pero luego, JAMÁS releen nada, con lo que al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron. Sin embargo, se escandalizan de que yo arroje un libro a la basura o lo regale. Según entienden ellos las cosas, compras un libro, lo lees, lo colocas en la estantería y jamás vuelves a abrirlo en toda tu vida, ¡PERO NUNCA LO TIRAS! ¡JAMÁS DE LOS JAMAES SI ESTÁ ENCUADERNADO EN TAPAS DURAS!
6. Y esto:
¿Por que las personas a las que jamás se les pasaría por la cabeza robar nada encuentran perfectamente lícito robar libros? 
7. Porque lo bueno si breve, dos veces bueno. Éste es brevísimo (100 páginillas de ) y buenísisimo.
8. Hmm... y esto también:
Quería haberte escrito el día que recibí el Angler, aunque no fuera más que para darte las gracias (...) ¡Que mundo tan extraño éste nuestro, en el que uno puede adquirir algo tan hermoso..., por lo que cuesta una entrada para un cine de Broadway, o por la quincuagésima parte de lo que te cobra un dentista por empastarte un diente! 
9. Cuando lo leas, creerás haber descubierto un libro superespecial de esos que casi nadie conoce, cuando en realidad, llegas tarde a la fiesta porque casi todo el mundo ya lo conoce. Así que, ¿a que esperas? Da igual lo que te hayan contado, llegar tarde no mola.
10. Porque lo digo yo y punto. (¿Esta frase realmente funciona o sólo lo hace cuando lo dicen las madres?)

lunes, 3 de febrero de 2014

Recapitulando... Enero 2014

Para ser yo, este mes no me puedo quejar. Cinco libros me he leído. Vale que uno tenia noventa y poquitas páginas y en menos que te descuidas ya lo terminaste, pero es un libro, ¿no? así que también sirve para engrosar la lista y hacer bulto.



Y estos tres son los que me han engatusado y han conseguido hacerse un hueco en mi cada vez más grande lista de pendientes.


¿Que tal os ha ido a vosotros en Enero? ¿Habéis recuperado el ritmo lector después de los atracones y las fiestas navideñas? ¿Habéis leído alguno de éstos?